El dolor muscular después de entrenar se conoce como dolor muscular de aparición tardía (DOMS, por sus siglas en inglés) y es una respuesta normal del cuerpo al ejercicio intenso o a una actividad física que el cuerpo no está acostumbrado a hacer. El DOMS se produce cuando se realizan ejercicios que involucran contracciones musculares, es decir, cuando se ejercita la musculatura. Esta contracción puede causar pequeñísimas lesiones en las fibras musculares, lo que puede llevar a la inflamación y al dolor muscular. Este dolor muscular suele comenzar de 12 a 24 horas después del ejercicio y puede durar varios días, dependiendo de la intensidad del ejercicio y de la condición física de la persona. Sin embargo, es importante tener en cuenta que el DOMS es diferente al dolor agudo durante el ejercicio, que puede ser un signo de lesión o sobreuso y debe ser evaluado por un profesional médico. Para reducir el dolor muscular después del entrenamiento, se recomienda hacer un calentamiento adecuado antes de hacer ejercicio, aumentar gradualmente la intensidad del ejercicio y hacer estiramientos suaves después del ejercicio para ayudar a prevenir la rigidez muscular. También es importante descansar lo suficiente y dar tiempo a los músculos para recuperarse antes de hacer ejercicio intenso nuevamente.

¿Por qué me duelen los músculos después de entrenar?

El dolor muscular después de llevar a cabo una sesión de ejercicios, se le atribuye la denominación de dolor muscular de aparición tardía (DOMS por sus siglas en inglés), y emerge como una respuesta común por parte del cuerpo humano ante la realización de actividades físicas intensas o movimientos a los cuales no está acostumbrado. En esencia, el DOMS entra en juego cuando se llevan a cabo ejercicios que demandan contracciones musculares, es decir, cuando se trabaja y ejercita la musculatura del cuerpo. Como resultado de estas contracciones, es plausible que se generen microlesiones en las fibras musculares, lo que a su vez conlleva a un proceso inflamatorio que desencadena la sensación de dolor en los músculos involucrados en el esfuerzo.

El inicio de esta sensación de dolor tiende a manifestarse en un lapso que abarca entre 12 a 24 horas después de culminada la sesión de ejercicios, y su persistencia puede extenderse durante varios días, una temporalidad que guarda directa relación con la magnitud de la intensidad del ejercicio ejecutado y con la condición física previa del individuo que lo lleva a cabo.

No obstante, es esencial destacar que el DOMS se diferencia notoriamente del dolor agudo que podría experimentarse durante la ejecución misma del ejercicio, ya que este último puede ser indicativo de una lesión o de un exceso de esfuerzo y por consiguiente debe ser objeto de evaluación por parte de un profesional médico calificado.

Con la intención de atenuar la incomodidad muscular que emerge después de una rutina de ejercicios, se sugiere encarecidamente la realización de un calentamiento adecuado antes de comenzar la actividad física. De igual manera, es prudente ir incrementando progresivamente la intensidad del ejercicio, evitando cambios abruptos que puedan sobrecargar los músculos de manera excesiva. Una vez concluida la actividad, llevar a cabo estiramientos suaves y adecuados puede ayudar a prevenir la rigidez muscular y contribuir al alivio del dolor posterior.

Adicionalmente, resulta crucial otorgar al cuerpo un período de descanso adecuado y suficiente entre las sesiones de ejercicios, con el propósito de permitir una recuperación muscular óptima antes de volver a someter los músculos a esfuerzos intensos nuevamente. Este enfoque no solo contribuye a minimizar el dolor muscular post-entrenamiento, sino que también fomenta un progreso sostenible y saludable en el acondicionamiento físico.

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